Anatheóresis, perspectivas

Anatheóresis es una psicoterapia perceptiva, transpersonal, y que emplea métodos regresivos en su terapéutica. Fue creada hace más de treinta años por Joaquín Grau Martínez (Tarragona, 1928).

La denominó así, para diferenciarla de otras técnicas hipnóticas regresivas, ya que es todo un cuerpo doctrinal basado en la experiencia clínica y en postulados científicos, no en lucubraciones, y no incluye creencias ni doctrinas metafísicas.

Según su creador, el término Anatheóresis significa "mirar hacia atrás contemplando el pasado y exhumarlo, traerlo al presente, comprendiendo".

La mayor parte de su teoría y práctica está plasmada en su libro ''Tratado teórico-práctico de anatheóresis. Las claves de la enfermedad'' (Grau, 1996).

Descripción:

Anatheóresis parte de la base de que cuerpo y mente forman un todo indisoluble, y considera la enfermedad como una disfunción física o psíquica de origen emocional. Esta deviene de impactos traumáticos emocionales en el periodo intrauterino, en el parto y en la niñez -desde el nacimiento hasta los 7 a 12 años de edad aproximadamente, al producirse preferentemente la maduración del neocortex-, y que mas tarde pueden ocasionar alteraciones psíquicas o físicas (somatización). Su sintomatología es la expresión externa, física en muchos casos y siempre observable de la situación patológica-emocional profunda del sujeto.

Ello se produce por la lateralidad cerebral, al no reconocer el hemisferio izquierdo (HI) -mente racional-la información procedente de esos primeros periodos de vida, que queda embolsada y sumida en el hemisferio derecho (HD) -mente emocional- en forma de cúmulos energéticos. Esos cúmulos, se irán rellenando conforme se producen nuevos impactos traumáticos análogos al primero. Finalmente, llegado a un umbral determinado -generalmente acompañado de un proceso de estrés-pueden estallar, ocasionando las llamadas enfermedades.

Realiza su labor terapéutica induciendo, mediante una técnica de relajación simple pero profunda, y sin la administración de drogas ni empleando aparataje electrónico alguno, un estado mental no ordinario de conciencia llamado IERA. Ese estado se caracteriza por contener altos trenes de ondas cerebrales theta (entre 4 a 8 hertzios aproximadamente). En dicho estado, a través de regresión de edad, se indaga por analogía -con la situación emocional del sujeto respecto a su disfunción-en su conciencia oculta, aquellos daños emocionales (impactos traumáticos), hasta encontrar el daño inicial, origen del cúmulo. Generalmente suele estar en la vida intrauterina, aunque es posible encontrarla también en el proceso de nacimiento, en algún momento de los dos o tres primeros años de vida -cuando se realiza la mayor parte de las conexiones neuronales o sinapsis-, e incluso, aunque en menor medida, hasta la maduración del neocortex (entre 7 a 12 años) .

Esos daños emocionales, al salir a la luz de la conciencia, y a través de la sincronización de los hemisferios cerebrales que el estado IERA produce, el derecho con su capacidad de vivenciar -ver y sentir-los hechos causantes de esos daños emocionales, y el izquierdo con la comprensión de las causas de esa sintomatología producida por ellos, posibilita que se disuelvan dichos efectos y por tanto la enfermedad.

Unidad mente cuerpo:

Para anatheóresis no existe separación entre psique y organismo, considera al ser humano como una unidad que interacciona globalmente ante cualquier información procedente del entorno. Es más, para cualquier actividad psíquica, sea consciente o inconsciente, se produce una inmediata correlación orgánica. Y si esta actividad psíquica es dañina, también lo será para el organismo, ya sea de forma inmediata o en un futuro.

Aunque actualmente, la medicina ortodoxa y tradicional, no asume ni aplica el supuesto de que mente y cuerpo están profundamente interrelacionados, la experimentación científica revela todo lo contrario.

Ya antes de la llegada de la revolución científica moderna, considerada alrededor de las tres grandes teorías (biología darwinista, física newtoniana y pensamiento cartesiano), prácticamente todas las grandes medicinas y pensadores anteriores, estimaban inseparables mente y cuerpo; Medicina Tradicional China, Ayurveda Hindú, Hipócrates, Aristóteles, Galeno, Juvenal, Sir Francis Bacon, etc.

Pero a finales del siglo XIX y principios del XX, empezaron a oírse voces muy significativas, que comenzaron a teorizar sobre la posibilidad de que el organismo tuviera una íntima relación con la psique, Freud, Pasteur, Walter Cannon, etc. Avanzado el siglo XX, el fisiólogo Hans Selye, en 1936, introdujo el concepto de estrés, formulando el Síndrome General de Adaptación. En los años 60, George F. Solomon, profesor emérito de Psiquiatría y Ciencias Conductuales de la Universidad de California, explora las relaciones entre estrés, emoción, alteraciones inmunológicas y enfermedad física y metal. Definiendo por primera vez la Psicoinmonología junto con Rudolf Moss.

Finalmente, en 1975, se acuña el término Psiconeuroinmunología (PNI), como resultado de un experimento realizado en la Universidad de Rochester por parte de Robert Adler (psicólogo) y Nicholas Cohen (inmunólogo), que confirmaba el supuesto.

En 1981, Adler, Cohen y David Felten, editan el libro ''Psychoneuroimmunology'', en el que se detalla la íntima relación entre cerebro y sistema inmune. (Adler, Felten, Cohen, 2006)

Y en 1985, de la recopilación de una serie de trabajos históricos se produce la ''Fundación Científica de la Psiconeuroinmunología'', plasmándose en la edición del libro ''Foundations of Psychoneuroimmunology''. (Locke et all, 1985)

La PNI, ha demostrado y demuestra con cada experimento, la intima relación entre psique y organismo. Y no solo se ha demostrado que las emociones inciden en las respuestas fisiológicas, sino que el circuito también funciona al revés. (Lipton, 2010)

Igualmente son muy numerosos los estudios sobre diversas alteraciones psíquicas y su influencia dañina en el organismo, por ejemplo el estrés, la ansiedad y la angustia producidos por diversos factores psicosociales; el luto, la separación o divorcio, el desempleo y los exámenes académicos. (Orjuela y otros)

También clarificadores, han sido los trabajos sobre el efecto placebo (Moseley, 2002) y nocebo (Ikemi, and Nakagawa, 1962). Solo entre 1997 y 2001 se realizaron unos 10.000 estudios, que afirmaban la interacción mente cuerpo. (García Mac Dougall, 2001)

Incluso ampliamente estudiado, ha sido la incidencia positiva en el organismo de diversas técnicas como la meditación, la concentración y la relajación (Infante de la Torre, 1995). Como también, muy numerosos, los estudios sobre los efectos de medicinas y terapias alternativas, por lo que el propio Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos, creó en 1992, una oficina específica para realizar dichos estudios, formando parte del Instituto Nacional de Salud de los Estados Unidos (DHHS), el Centro Nacional de Medicina Complementaria y Alternativa (NCCAM).

Por tanto, el que la medicina ortodoxa actual no trabaje con este supuesto, no se debe, como se puede comprobar, a la falta de argumentos científicos.

 

Percepción:

Anatheóresis es una psicoterapia perceptiva, dado que se refiere a lo que los sujetos sienten en función de cómo perciben, es decir de como reciben, procesan e interpretan la información que les llega de su entorno. En base a ello, se puede producir una respuesta en forma de alteración psíquica, pero que también puede llegar a

somatizar. Por tanto, anatheóresis reconoce la necesidad de algún tipo de percepción durante el periodo de vida intrauterino. Aunque esa percepción depende del estado ontogénico del sujeto. Grau cimenta su teoría, en la consideración de que existen seis distintos estadios de percepción (EP) -comenzando desde la misma fecundación-, según el desarrollo del sistema nervioso, así como de los distintos ritmos de ondas cerebrales asociados. Según esos estadios, la información es percibida -recibida y representada mentalmente- de diferente forma.

Como observa el neurólogo Karl Pribram, padre de la Teoría Holográfica del Cerebro; "la información no es una propiedad de un hecho único, sino la relación entre ellos, su secuencia, su estructura jerárquica. La información está codificada de alguna manera en esas relaciones y se extrae de ellas". (Pribram y Ramírez, 1980)

En los tres primeros estadios de percepción (estados no ordinarios de conciencia), que abarcan desde la fecundación hasta aproximadamente la época pre- verbal, y sobre todo en la etapa intrauterina, esa información adquiere la forma de representaciones altamente simbólicas. En este sentido indica Grau: "desde Esquilo a Carl Sagan, pasando por entre otros muchos pensadores, filósofos y científicos, entre ellos Darwin, se ha expresado la sospecha de que -en su proceso ontogénico-el feto vive su realidad en un estado que equivale —o por lo menos se asemeja— a la realidad onírica" (Grau, 1996, pag. 379)

Son numerosos los estudios que inciden en ese aspecto, por ejemplo la psicóloga de la Universidad Johns Hopkins, y una de las principales científicas en el estudio de las relaciones entre madre y feto, Janet DiPietro, indica que el feto experimenta el movimiento ocular rápido (REM) del sueño de los adultos (DiPietro, 2009). A la misma conclusión ha llegado el neonatólogo Carlo Bellieni. (Bellieni, 2006)

Además, estudios realizados por neurocientíficos de la Universidad Friedrich Schiller en Jena (Alemania), parecen haber demostrado que efectivamente soñamos antes de nacer. (CHAOS, 2009)

Pero para anatheóresis, lo fundamental es la capacidad perceptiva en esos periodos, incluyendo el intrauterino. Básicamente en ellos se conformará las bases de lo que mas adelante será el individuo, tanto en un sentido orgánico como en el psíquico.

Idea compartida por autores de diversas disciplinas, por ejemplo; el obstetra Michel Odent (Odent, 2008), la psicóloga Wendy Anne McCarty (McCarty, 2008), el psiquiatra Thomas Verny (Verny y Kelly, 2009), el otorrinolaringólogo Alfred Tomatis (Tomatis, 1996), el Dr. Peter W. Nathanielsz (Nathanielsz, 1999), o el biólogo Bruce Lipton (Lipton y Bhaerman, 2010), entre otros muchos.

Bajo esta perspectiva, se ha estudiado la relevancia de los distintos sentidos en el feto. Quizás de los mas importantes, sean los referidos a su capacidad de escuchar y procesar esa información. Un compendio de esos estudios, es el artículo del psiquiatría Bernard Auriol: ''Las aguas primordiales: la vida sonora del feto''(Auriol 2003). Y clásicos ya, son los trabajos del Dr. Tomatis, que descubrió cómo la voz de la madre influye sobre el desarrollo del futuro recién nacido y condiciona su posible bienestar, exponiendo que "el feto oye desde los primeros meses", o que "la absorción de la voz de la madre es el fenómeno más importante de toda la organización afectiva y emocional". (Tomatis, 1996)

Temática sobre la que incide también, la mencionada DiPietro: "Sabemos que la voz materna es el estímulo externo más destacado para el feto" y que "el feto aprende la entonación del idioma materno" (DiPietro, 2009).

Otro aspecto muy estudiado es la percepción del dolor por parte del feto. El mencionado Dr. Bellieni, expone que el dolor comprobado en el feto es una prueba de su percepción (Bellieni, 2004). Razonamiento que, asimismo, apunta el neonatólogo K. J. S. Anand (Anand, 2006), al igual que la Dra. Antonieta Flores Muñoz en su artículo "Neurofisiología del dolor en el feto y en el recién nacido". Un compendio, con múltiples referencias científicas, acerca de la percepción intrauterina es la Tesis doctoral sobre la "Ciencia del inicio de la vida", de la Dra. Eleanor Madruga Luzes.

Hay que tener en cuenta, que desde la concepción, el ser en desarrollo, tiene capacidad de recoger información de su entorno, y ese entorno es el vientre materno y por tanto su madre. El embrión y posteriormente el feto no solo recibe de su madre nutrientes y oxígeno, sino también cualquier otro tipo de información -ya sea física o psíquica que la madre procese- y que le condicionará absolutamente.

Desde los estudios del Dr. Bruce Lipton (Lipton 2007) y los posteriores en Epigenética, se conoce que es la membrana celular y no el núcleo el que rige la vida celular. La membrana celular es capaz, desde el primer momento de la formación de la célula, de intercambiar información con el entorno. A través de los receptores de la membrana, recibe todo tipo de información que circula por ese entorno y sin lugar a dudas condicionará su posterior desarrollo. Por otra parte hay que indicar que el sistema nervioso humano comienza a formarse aproximadamente en la tercera semana.

Señalar especialmente, las conclusiones del estudio de la Carnegie Task Force on Meeting the Needs of Young Children, Starting Points, de 1994, dependiente de la Carnegie Corporation de Nueva York, que ha resumido 5 aspectos claves acerca del desarrollo del cerebro. (Corrales, 2002) -El desarrollo cerebral durante la etapa prenatal y en el primer año de vida es más rápido y extensivo de lo que se creía.

- El desarrollo cerebral es más vulnerable a influencias del entorno de lo que se sospechaba. - La influencia del entorno en el desarrollo temprano del cerebro es duradera. -El entorno afecta no sólo el número de neuronas y el número de conexiones entre ellas, sino también la manera en que estas conexiones se "entrelazan". - El estrés tiene un impacto negativo en el desarrollo cerebral. Información Emocional:

Pero anatheóresis recalca, que esa información psíquica -recogida de su madre por el ser en desarrollo- es básicamente emocional y como tal se procesará.

Para entender el proceso, debemos recurrir al descubrimiento de la Dra. Candace Pert, el receptor de opiáceos, y a los estudios sobre los péptidos. Indica la Dra. Pert, que a dichos receptores se unirán unas determinadas macromoléculas, los péptidos, que son los transportadores de la información. En función del tipo de péptido, la membrana celular producirá unos determinados efectos y una retroalimentación, lo que condicionará la producción a su vez de otros péptidos que llevarán esa información a otras células en diferentes zonas del organismo. Señala también, que cada péptido mediatiza un determinado estado emocional, y por tanto son la manifestación bioquímica de las emociones. Significando que las funciones psíquicas y corporales estarían influidas por las emociones, puesto que en la mayoría, si no en todas, intervienen los péptidos. Este proceso a su vez implica que hay una red psicosomática, que engloba a los sistemas nervioso, endocrino e inmunológico y que se extiende a lo largo y ancho de todo el organismo. (Pert, 1999)

Al respecto señala la Dra. Pert:

"Las emociones son el contenido informacional, que es intercambiado vía la red psicosomática, con los órganos, células y sistemas que participan en el proceso. Así como la información, las emociones viajan en dos realidades: la de la mente y el cuerpo, como péptido y receptores en la realidad física y como sentimientos y emociones en el plano no material."

Actualmente se trabaja con las 60 o 70 macromoléculas que componen el grupo de péptidos, bajo la hipótesis de que cada uno de ellos pueda despertar un determinado estado emocional, por lo que podrían constituir un lenguaje bioquímico emocional universal.

Por tanto, si los péptidos contienen la información codificada de las emociones, y el trasvase de información se realiza a través de la membrana celular, no hay nada que impida que toda la información que circula por el organismo de la madre, sea captada desde el mismo instante de la fecundación, por ese organismo en desarrollo dentro del vientre materno. Eso implicará que cualquier actividad, sea psíquica o física de la madre, puede ser recogida y procesada de forma emocional por el nonato.

Pero si dicha información proviene de un impacto emocional agudo o, aunque sea de menor potencia, se mantiene en el tiempo, posibilitará que si se siguen produciendo mas impactos emocionalmente análogos a lo largo de la vida del sujeto, finalmente podrían somatizar en distintas disfunciones tanto psíquicas como físicas.

Básicamente lo que ocurre, es que dicha información, recogida, procesada y la respuesta consiguiente, se convertirán a lo largo del tiempo en una creencia, generalmente inconsciente, para nuestro cuerpo y mente.

Joseph LeDoux, una de las principales autoridades mundiales en neurofisiología de la emoción, catedrático de la Universidad de Nueva York, e investigador de la lateralidad cerebral, incide en la dimensión funcional y biológica de las emociones, acentuando su decisiva influencia en la conducta humana. (Leroux, 1999)

También desde la Biología celular se incide en este tema, exponiendo en su obra el Dr. Bruce Lipton, que el pensamiento y las creencias son absolutamente determinantes en la salud. (Lipton, 2007)

Igualmente destacar al Dr. David Servan-Schreiber, que demostró con su estudio científico que "los sucesos dolorosos dejan una profunda marca en nuestros cerebros", que "los trastornos emocionales…, fruto en muchas ocasiones de dolorosas experiencias vividas en el pasado", y que además indica, que no se puede separar el estado físico y el estado mental. (Servan-Schreiber, 2005)

No podemos olvidar, los estudios sobre la Inteligencia Emocional y su relación con la salud. Un exponente, por la repercusión mediática obtenida y la cantidad de referencias científicas, sea quizás el libro de Daniel Goleman, Inteligencia emocional. (Goleman, 2001)

Es decir, ante uno nuevo, si en el pasado se produjo un impacto análogo, la respuesta inmediata será la que desarrolló en el trauma original y siguientes, y si esa respuesta es dañina para el organismo, generalmente en forma de estrés, ansiedad, etc. (inyecta de hormonas estresantes, inhibición del Sistema Inmunológico, etc.), también lo será en el momento del impacto final, y cuanto mayor sea, mayor repercusión negativa tendrá en el organismo.

Pero además, Anatheóresis indica que lo análogo se atrae, por ello nuestro inconsciente creará los mecanismos necesarios para que las emociones pasadas se puedan repetir -dado que se ha convertido en una creencia-, incluso si éstas son dañinas para nuestro organismo o nuestra psique.

Hay que tener en cuenta que la información que emplea y procesa nuestro cerebro es básicamente inconsciente, de hecho mas del 95%.

Por tanto, cuando una emoción -que como hemos indicado anteriormente está asociada a un neuropéptido-se repite en el tiempo, o la emoción ha sido de tal intensidad que el cuerpo se ha llenado de esas macromoléculas, las células pueden volverse adictas a ese mismo neuropéptido. El mecanismo es el mismo que en la drogadicción. Bajo la perspectiva de la inseparabilidad mente cuerpo -con un flujo de información en ambas direcciones-sería posible, que inconscientemente, la mente haga los ajustes necesarios para poder generar determinados neuropéptidos -reclamados por las células-, lo que implica sentir esa misma emoción.

 

Nacimiento:

Anatheóresis también incide especialmente en el momento del nacimiento, dada la especial susceptibilidad a los impactos traumáticos. No obstante, hay que indicar que, esos impactos pueden ser tanto originales, como también análogos a algunos ya sufridos dentro del vientre.

Para la medicina ortodoxa, el momento del nacimiento no deja de ser sino un hito entre el ser y un casi no ser. Y ya es inaudito en si mismo, que sea la medicina la que se encargue del acto del nacimiento, como si la mujer embarazada fuera una enferma, pero de hecho así se la trata y por ello se realiza generalmente en hospitales.

Para los implicados en el parto, únicamente madre e hijo, será un momento íntimo, único y mágico en sus vidas. Es el momento que elige el bebé para salir, el momento en que la madre responderá mediante contracciones empujando a su hijo hacia el túnel de vaciamiento, momento en que se produce una intensísima explosión de endorfinas (hormona de la felicidad) en ambos sujetos -y de oxitocina (hormona del amor) en la madre-pero también el momento en que la piel del bebé se activará al pasar por el túnel de vaciamiento. Y ya fuera, se traduce en un trance cumbre, cuando por fin se encuentra cara a cara con su madre -y la mira a los ojos por primera vez- cuando sentirá, también por primera vez, su piel contra la de ella. Pasados unos instantes, podrá succionar su primer líquido templado y dulce -el calostro- que por otra parte, dicho acto, también volverá a provocar otra inyecta de endorfinas en madre e hijo (y de oxitocina en la madre), hormonas que además recibirá a través de la leche. Y recordemos, que son las mismos hormonas que se liberan en el orgasmo.

Este proceso en la actualidad, como habrán supuesto, solo es un cuento. El momento del parto, actualmente pasa por una serie de vicisitudes que nada tienen que ver con nuestra condición de mamíferos.

La medicina trata a la madre como si los nacimientos hasta la época moderna solo hubieran sido posibles gracias a una increíble sucesión de causalidades benévolas, y por tanto, ha decidido tomar el mando de ese proceso.

Ya no es el bebé quién decide cuando tiene que salir, a la madre tampoco se le dan demasiadas opciones. La percepción en la sociedad actual es que ese proceso es muy doloroso y poco gratificante para la madre, por lo que lo deja en manos de los médicos, y al bebé ni se le tiene en cuenta.

La privacidad literalmente ha desaparecido; médicos, enfermeras, comadronas y, posiblemente, el padre cámara en mano, pululan alrededor de la madre. Madre que, literalmente, tiene totalmente activado su neocortex y su Sistema Nervioso Simpático, con lo que la inyecta en su cuerpo de hormonas estresantes, es la consecuencia inmediata, e inhiben la producción, a su vez, de endorfinas y oxitocina. Cuando en realidad, solo debería tener activado el Sistema Nervioso Parasimpático, básicamente estar en modo relajación. Por lo que relajar el canal de nacimiento, es sumamente complicado, por ello cada vez se recurre mas a la "ayuda" de medicamentos, desde relajantes sintéticos hasta anestesias totales. Tampoco ayuda en absoluto, que a la parturienta se la coloque en posición horizontal -que sepamos la gravedad va hacia abajo-, con lo que el sobreesfuerzo en madre y bebé se multiplica. Dada la poca relajación que alcanza la madre, se producen muchos atascos que son solventados con diversas técnicas invasivas; medicamentos, cesáreas, fórceps, ventosas, episiotomía, etc.

En el momento del nacimiento, el bebé es impactado por luces a las que sus ojos no han podido acostumbrarse, voces que estallan en sus sensibles oídos y el corte del cordón umbilical antes de que deje de latir.

El cordón umbilical, deja de latir en aproximadamente media hora, y es un mecanismo de defensa, por si durante esos primeros momentos ocurre algún percance.

Pero nacido ya el bebé, tampoco es el que el panorama sea mas halagüeño, se le llevan para pesar, medir, lavar, vestir, etc. con lo que el momento de ver y sentir a su madre, se alarga inexplicablemente en el tiempo.

Todos estos, llamémosles, contratiempos, originan en el bebé una serie de brutales impactos emocionales, que en la práctica clínica de anatheóresis descubrimos constantemente. Además, hay que tener en cuenta, que el bebé en esos momentos, dada

la sobreexcitación a la que es sometido, produce la mayor inyecta de hormonas estresantes que tendrá en su vida. De hecho, si un adulto generara tal cantidad, podría morir.

No obstante, lentamente, las cosas parece que van cambiando, y aunque el frío y poco amable parto hospitalario siga siendo la norma común, se va respetando más el hecho de que como mamíferos, se requiere en esos momentos, privacidad, relajación, contacto y calor emocional entre madre y bebé.

Es creencia común en la sociedad, que el parto hospitalario es mucho mas seguro que el parto natural en el propio hogar, pero los datos científicos demuestran precisamente todo lo contrario. La Dra. Marjorie Tew, famosa ginecóloga británica, realizó en un macroestudio en 1985 para demostrar la bonanza del parto hospitalario, pero los resultados demostraron precisamente todo lo contrario. (Tew, 1985)

En el siguiente cuadro se detallan los resultados de dicho macroestudio, el ratio es muertes por cada 1000 parturientas:

 

 Nivel de riesgo  Parto en hogar con partera  Parto en hospital
 Muy bajo  3.9 8.0 
 Bajo  5.2 7.9 
 Moderado 3.8  32.0 
 Alto 15.5  53.2 
 Muy alto 133.3  162.6 
 Total 5.4  28.0 

 

Marjorie Tew, concluyó que la intervención obstétrica puede salvar la vida de algunas mujeres y bebés, pero en la mayoría de los casos la intervención obstétrica aumenta el riesgo de manera significativa. ( Tew, 1998)

Muchos estudios posteriores vienen a avalar este supuesto, incluso con diferencias mucho mayores a favor del parto en el hogar. Un artículo muy interesante con varios estudios en ese sentido, es el de la antropóloga y partera canadiense Marie Tyndall, "Mortalidad materna: La Maternidad Segura se encuentra en el Protagonismo de las Mujeres mismas". Y por supuesto, la obra del Dr. Michel Odent. (Odent, 2008, 2009, 2011)

Por otra parte, sobre la posibilidad de daños emocionales en esos momentos, ya Freud en 1916 ("Lecciones introductorias al psicoanálisis", lección 25: la angustia): Señala que la angustia es un estado afectivo, y habla del nacimiento como el suceso que deja tras de sí dicha huella. También su discípulo Otto Rank, detallaba, en 1924, que era un momento crítico y altamente traumático. (Rank, 1981)

En la actualidad, ya son muchos los que teorizan sobre este aspecto, quizás el que más y mejor ha expuesto este problema, sea el adalid mundial del parto natural, el Dr. Michel Odent, del que, asimismo, habla en toda su obra. (Odent, 2008, 2009, 2011).

 

Lateralidad cerebral:

Por otra parte, anatheóresis aclara, que el desarrollo de las enfermedades no está solo en los impactos traumáticos emocionales que el sujeto sufra, sino en la incapacidad de los hemisferios cerebrales de aunar y armonizar la información almacenada en los cuatro primeros estadios de vida.

En los tres primeros estadios, hasta que se forman la mayor parte de las conexiones neuronales (dos o tres años de edad), la información es exclusivamente de carácter emocional y su representación es simbólica.

En este sentido, es importante señalar -por las implicaciones que podría tener en la dicotomía cerebral desde el punto de vista psíquico-que orgánicamente el HD está más desarrollado al nacer el sujeto.

Hasta la finalización de ese último estadio, esas conexiones se harán con la información que el sujeto tenga hasta esos momentos, por lo que su estado mental estará condicionado casi exclusivamente por dicha información. Pero desde esos momentos hasta la final de cuarto estadio -que abarca hasta la activación del neocortex, entre 7 a 12 años de edad-es cuando se formará el yo, el cuerpo mental del sujeto, y la información almacenada se afianzará en mayor o menor medida, en función de lo que el sujeto reciba y perciba de su entorno en ese estadio. Es decir, en ese periodo, aunque difícil, es posible para el sujeto aliviar, que no anular, parte de los daños emocionales que haya recibido anteriormente. Pero hay que indicar, que el sujeto sigue almacenando esa información como exclusivamente emocional, puesto que todavía no está activa su mente racional, aunque poco a poco ya se va conformando.

En la actualidad, muy pocos organismos o entes sociales trabajan con la realidad física, de que el sujeto no adquiere su mente racional hasta la activación del neocortex. Pero no obstante ya hay voces que reclaman ese aspecto de la realidad del ser humano.

Por ejemplo, en Finlandia, la reforma educativa lo ha tenido en cuenta, y es a partir de los 7 años cuando empiezan la verdadera escuela. Antes, los niños estarán en el jardín de infancia y en el preescolar, con ambientes sumamente relajados, bien atendidos, prácticamente sin sanciones, etc. donde se realizan actividades como música, manualidades, deportes, etc., y por la tarde únicamente juego. Resulta que Finlandia está a la cabeza de los informes PISA un año tras otro, y el nivel de fracaso escolar es mínimo. La idea básica, es el de un alumno feliz, bien desarrollado y libre de progresar a su ritmo. (Robert, artículo) Básicamente se trata de una educación sujeta al ritmo del desarrollo cerebral adecuado y emocionalmente estable.

Entre los 7 a 12 años ocurre algo determinante para la vida del ser humano, la activación de su neocortex o cerebro racional. Y es que hasta esa época, los caracteres del hemisferio derecho (HD) son absolutamente dominantes, por cierto, acompañados de los ritmos de ondas cerebrales lentas, delta, theta y alfa, aunque poco a poco van surgiendo las ondas rápidas Beta. A partir de ese periodo, los ritmos beta son ya predominantes, a la vez que se imponen los caracteres del hemisferio izquierdo (HI). Por ello, el mundo adulto, sobre todo en el mundo occidental, es un mundo Beta -con todas las características del HI-en las que los ritmos theta prácticamente desaparecen y muchas de las cualidades del HD quedan relegadas, cuando no simplemente olvidadas.

Según lo que sabemos actualmente, podemos estructurar las distintas cualidades de esos dos cerebros, teniendo en cuenta que, el HD está íntimamente relacionado con los órganos mas arcaicos de nuestro cerebro, entre ellos el Sistema Límbico, donde se gestan las ondas theta. Por tanto asume parte de las ancestrales características de ese órgano, también llamado cerebro emocional:

El izquierdo es causal, razonador, definidor, moral, unidimensional, analítico, cuantitativo, creador del tiempo, recuerda e interpreta esos recuerdos y verbaliza fonéticamente. El derecho es analógico, emocional, evocador, ético, recuerda los hechos concretos sin interpretarlos, holístico, sintético, cualitativo, espacial y evocador de imágenes. Podemos decir, por tanto, que esos dos cerebros están especializados en diferentes modos de procesamiento de la información.

Con posterioridad a ese periodo, ese yo o cuerpo mental, es el que regirá toda la vida del sujeto. Es decir, sus pensamientos, sus motivaciones, sus gustos y rechazos, inclinaciones sexuales, su personalidad, etc. Pero también, sus tendencias a las diversas disfunciones psíquicas o físicas que padecerá en su vida.

Es cuando se inicia el quinto estadio de percepción, que abarca desde esos 7 a 12 años, hasta los 18 a 21 años aproximadamente. Es una difícil época, en la se hacen absolutamente dominantes, en vigilia, las ondas rápidas beta, y en la que básicamente lo que ocurre, es la instalación definitiva del cuerpo mental que regirá a vida adulta del

sujeto. Ese paso, es básicamente, la transformación de un mundo emocional a un mundo racional, donde las creencias -es decir la forma en que el sujeto se interrelaciona con el mundo y que se ha curtido en los estadios anteriores- se instalan definitivamente.

De hecho, en ese periodo se produce un enorme poda en las conexiones neuronales (sinapsis). En realidad el cerebro de un adulto tiene casi la mitad de conexiones neuronales que el de un bebé de un año. Desaparecen todas aquellas conexiones que no son usadas y por tanto supuestamente no le son necesarias.

Por consiguiente, el control del sujeto en desarrollo, pasa a manos de la mente racional y de las características básicas del HI. Pero no debemos olvidar, que la información inconsciente -la que procesa nuestro cerebro en mas del 95%-aunque supuestamente relegada y olvidada por la mente consciente, sigue actuando y, en gran medida, gobernando.

El neurólogo Antonio Damasio, indica que las emociones son indispensables para la razón, porque la vida psíquica es el resultado de un esfuerzo permanente de interrelación entre el cerebro cognitivo y el cerebro emocional. (Damasio, 1996)

Pero si esas creencias que se han instalado, son dañinas en sus respuestas -debido a los daños emocionales recogidos en los estadios anteriores-para nuestra psique emocional, y que no son comprendidas por la mente racional, posiblemente generaran disfunciones psíquicas o físicas (enfermedades).

La lateralidad cerebral entre hemisferios, implica una lucha, en la que la mente racional no reconoce gran parte de la información de la mente emocional, ni muchas de sus cualidades.

Hay que tener en cuenta que aunque los hemisferios cerebrales, orgánicamente, sean muy parecidos, no son iguales; el HI tiene una intima relación con las zonas mas arcaicas en el proceso evolutivo (cerebro reptiliano y el cerebro emocional o Sistema límbico), el tejido blanco en mas denso en el HD, el tejido gris en el HI, y existe mucho tejido neural desempleado en el HD, etc.

Básicamente existe un enfrentamiento entre hemisferios, que finalmente provoca la sintomatología que llamamos enfermedad, sea psíquica o física.

Esos mecanismos inconscientes, posibilitan gran parte de nuestra vida, por ello es un proceso totalmente adecuado la mayor parte de las ocasiones. Y pasan, desde sencillamente andar, hasta pilotar un jet. Pero el problema puede surgir cuando tomamos decisiones con componentes emocionales. Evidentemente, no es lo mismo comprar un jabón determinado porque su olor nos evoca, aunque sea inconscientemente, situaciones agradables con nuestra madre en la niñez, que tener una actitud determinada ante un fracaso amoroso o la pérdida de un ser querido, que estará establecida por el aprendizaje emocional -guardado en nuestro inconsciente-de nuestros primeros años de vida.

La percepción de que existe un enfrentamiento cerebral, es un supuesto con el que especulan numerosos autores y científicos.

Desde los trabajos en los años 60 del Dr. Roger W. Sperry (premio Nóbel de Fisiología o Medicina en 1981), se conoce que, generalizando, nuestros hemisferios cerebrales en realidad actúan como dos cerebros (Principio de Lateralidad), aunque estructuralmente sean parecidos. Indica Sperry, que parecen existir dos modos de pensar, el verbal y el no verbal, representados respectivamente por el HI y el HD. Posteriormente se han realizado muchos estudios que vienen a avalar dicho planteamiento. Como compendio de esos estudios, el libro "Cerebro izquierdo, cerebro derecho" de Springer y Deutsch, es un buen ejemplo. (Springer y Deutsch, 2001)

Podemos decir, además, que esos dos cerebros están especializados en diferentes modos o estilos de procesamiento de la información. De hecho, señala Sperry, que el cerebro diseccionado del ser humano se comporta como si cada uno de los dos hemisferios separados tuviese una mente propia.

Ese enfrentamiento ha sido constatado desde hace tiempo, por ejemplo, por el catedrático de Psicología de la Universidad de California, Michael Gazzaniga, uno de los principales estudiosos de la lateralidad cerebral (Gazzaniga, 1970). El psicólogo inglés Roland Puccetti, en 1973, ya señalaba, que incluso sin comisurotomía (escisión del cuerpo calloso), hay siempre dos centros de la conciencia en el cerebro humano. (Peake, 2009)

Señala el psiquiatra Servan-Schreiber: Los dos cerebros, emocional y cognitivo, perciben la información proveniente del mundo exterior más o menos a la vez. A partir de ahí, pueden bien cooperar,

o disputarse el control del pensamiento, de las emociones y del comportamiento. El resultado de esta interacción -cooperación o competición- es lo que determina lo que sentimos, nuestra relación con el mundo y con los demás. Las diversas formas de competición nos hacen desgraciados. (Servan-Schreiber, 2005) También el mencionado Michel Odent, apunta que: El ser humano está condenado a vivir con dos cerebros. Sea cual sea la perspectiva que escojamos para aprehender el fenómeno humano, desemboca siempre en algún aspecto de esta relación entre nuestros dos cerebros. Y señala que la enfermedad del ser humano consiste en la sumisión exagerada de su cerebro arcaico al neocortex. (Odent, 2009)

Sobre esta dualidad cerebral y mental es interesante, por las múltiples referencias científicas que se exponen, el libro del sociólogo Anthony Peake, ¿Somos inmortales?. (Peake, 2009)

Ese enfrentamiento entre hemisferios, se produce, básicamente, por una desarmonía e incomprensión por parte de la mente racional, de la información emocional almacenada, y ello degenera en la formación de las distintas disfunciones psíquicas y orgánicas. Pero también es posible revertir dicha situación, si se logra la armonización entre hemisferios y la comprensión racional de la información emocional dañina.

Para ello, Anatheóresis emplea, fundamentalmente, dos herramientas; El estado IERA y la regresión de edad.

 

 

Estado IERA:

Para realizar su labor terapéutica, anatheóresis, trabaja con el sujeto en un estado alterado de conciencia llamado IERA (Inducción al Estado Regresivo Anatheorético).

Dicho estado se consigue mediante una relajación profunda, al llevar al sujeto, a la banda de ondas cerebrales theta. Banda relacionada esencialmente con el Hipocampo (Sistema Límbico), y por tanto con la mente emocional.

Los estados con ritmos theta en la en la vida de un adulto, solo se producen naturalmente en la transición entre el sueño y la vigilia y entre el ciclo dormir-soñar. El estado hipnagógico cuando vamos a dormirnos y al comienzo del ciclo dormir-soñar y el estado hipnopómpico cuando estamos despertando y al final del ciclo dormir-soñar.

Al situar al sujeto en dicho estado, se consigue fundamentalmente que se produzca una sincronización hemisférica. Sincronización que es esencial para poder buscar y sacar a la luz de la conciencia, aquello que le dañó en su día, y que le sigue dañando en la actualidad. En dicho estado, el sujeto, no solo es capaz de visualizar, sino de vivenciar -ver y sentir- las situaciones que le provocaron los impactos traumáticos.

Los Drs. Elmer Green (descubridor del biofeedback) y Alice Green encontraron que la banda theta, está asociada a un estado profundamente interiorizado con un aquietamiento del cuerpo, permitiendo entonces que imágenes o eventos emerjan a la conciencia en forma de memoria hipnagógica. (Green, 1989)

Esencialmente lo que se produce es un estado que podríamos dividir en tres partes: Un estado de relax, de pasividad tranquila, un estado de no pensar. Un estado de conciencia abierta, que permite ver sin estar centrado en un punto determinado, es un estado de contemplación. Y finalmente un estado de concentración, cuando surge algo que el sujeto interpreta como decisivo, donde concentra toda su atención y energía.

En los estudios realizados en los años 60 del siglo pasado con meditadores experimentados, yoguis, monjes budistas y cristianos y otros, resultó que pocos meditadores -solo los muy experimentados con mas de 30 años de práctica-, lograban entrar en la banda theta, pero al alcanzarla, lograban entrar en un estado altamente gratificante, con una mente mucho mas clara, mas creativa, mas abierta y enlazada al inconsciente.

En dicho estado, el sujeto no pierde la conciencia, por lo que su mente racional sigue activa aunque muy atenuada, lo que es necesario para poder procesar, que las emociones implicadas en las situaciones anteriores, son análogas a las que sufre en el presente y que finalmente son las que le producen las distintas disfunciones.

Básicamente lo que se ocurre en dicha situación, es una armonización hemisférica, donde lo emocional surge y lo racional comprende. Pero ojo, comprendiendo de forma visceral, metabolizando lo entendido, sintiéndolo. Como dice Joaquín Grau: Comprender, en definitiva, es saber -sintiéndolo con la mente y con el cuerpo-, siendo ya eso que se ha comprendido.

El psiquiatra Charles Stroebel, descubridor de la sincronización cerebral., constató que nuestro cerebro enfoca las tareas cotidianas funcionando con un cerebro lateralizado, y así percibimos la realidad de forma escindida, pero al alcanzar el estado de sincronización, usamos el potencial de los hemisferios unificados, lo que supone una mayor capacidad cerebral, una visión distinta del mundo y la apertura de una forma diferente de pensamiento. (Stroebel, 1983)

No existe hipnosis profunda, por tanto nada se le impone al sujeto, ni este genera amnesia poshipnótica -esencial en la terapia anatheorética-, puesto que es primordial que el sujeto reconozca a la luz de la conciencia, los impactos traumáticos emocionales inducidos por las situaciones concretas que ocurrieron en su vida.

También es necesario que el sujeto no pierda la conciencia, porque el terapeuta debe mantener con él un diálogo muy particular (Diálogo Anatheorético). Especialmente, se trata de entablar un diálogo con la mente emocional del sujeto, respetando las características del HD.

 

 

Regresión de Edad:

Para recuperar la información almacenada, anatheóresis emplea la Regresión de Edad.

Ésta es definida en Anatheóresis, según el concepto referenciado en psicología; hacer retroceder mentalmente al sujeto a etapas anteriores en su vida. (Yapko, 2008)

Indica el psicólogo clínico Michael D. Yapko: Las técnicas de regresión de edad consisten en guiar al cliente mientras se remonta en el tiempo hasta alguna experiencia para reexperimentarla (se denomina «revivificación») como si estuviera sucediendo aquí y ahora, [...]. En la revivicación el cliente está inmerso en la experiencia, reviviéndola de modo muy parecido a como cuando se fue incorporando en la memoria en el momento en que realmente ocurrió. (Yapko, 2008)

Pero la posibilidad de recuperar información almacenada y no recordada conscientemente, es una realidad demostrada desde hace tiempo.

La experimentación puramente científica ha verificado este hecho, el neurofisiólogo Wilder Penfield, demostró que al estimular eléctricamente los lóbulos temporales del cerebro, los pacientes experimentan recuerdos vívidos y detallados de episodios pasados de sus vidas. (Penfield, 1977)

Desde los primeros trabajos del neurólogo Jean-Martin Charcot, mediante hipnosis y sus distintos grados se puede hacer evocar a un sujeto, momentos y situaciones pasadas de su vida no recordadas conscientemente. En The National Library of Medicine (NLM) de US, podemos encontrar numerosos estudios, en el campo de la hipnosis clínica, sobre la regresión de edad.

Además se ha confirmado con la ingestión de diversos alucinógenos, y quizás los experimentos llevados a cabo con LSD por Stanislav Grof -cocreador de la Psicología Transpersonal-, sean de los más relevantes. (Grof, 2009)

Igualmente posible y relativamente frecuente, es la regresión de edad de forma espontánea por Memoria Asociativa; un suceso, un olor, una pieza musical, etc., con presencia a veces de una determinada emoción, hace rememorar sucesos pasados incluso no recordados conscientemente. (Yapko, 2008)

Estas regresiones de edad, nada tienen que ver con las "Terapias Regresivas a Vidas Pasadas" (Brian Weiss, Raymond Moody, etc.). Pero en la práctica de anatheóresis se pueden dar, tanto espontáneamente por parte del sujeto como por inducción del propio terapeuta. Pero anatheóresis, no entra a valorar la validez de tales proyecciones, y en principio, se consideran como proyecciones simbólicas de los contenidos emocionales. El terapeuta puede considerar la posibilidad de inducciones a supuestas vidas pasadas, considerando la atmósfera emocional que conllevan, y utilizarlas como test y estrategias escenográficas.

Pero las regresiones de edad efectuadas por anatheóresis, no solo llevan al sujeto a la niñez sino también, e imprescindible para la terapia, al momento del parto y a la vida intrauterina. Por ello es básica la inducción en el estado IERA. Como dijimos, este estado se caracteriza, fundamentalmente, por situar al sujeto en la banda de ondas cerebrales theta, que se producen esencialmente en el Hipocampo (Sistema Límbico), porque además de estar asociado a las emociones lo está a la memoria a largo plazo.

El neurofarmacólogo Gary Lynch, investigador de la memoria en la Universidad de California, ha comprobado la capacidad de los ritmos Theta de evocar el pasado olvidado. (Lynch and Baudry, 1984)

La regresión de edad se realiza induciendo, en primer lugar, al sujeto, la situación emocional asociada a su disfunción, y en dicho estado buscar los impactos traumáticos anteriores análogos, aquellos que le han llevado al momento patológico actual, sobre todo al impacto traumático inicial. Es decir, se trata de encontrar los daños emocionales y actualizarlos, sacarlos a la luz del discernimiento, pero de forma ordenada y no explosiva. Aunque el sujeto no sólo debe visualizar -como ya indicamos- las situaciones y hechos que conforman esos impactos traumáticos, sino que debe vivenciarlos, es decir, verlos y sentirlos.

Pero hay que indicar, que no siempre aparecerán las situaciones tal y como se produjeron en su día, sino que podrían emerger distorsionadas, disfrazadas o transformadas, ya sean los hechos en sí mismos o las personas que intervienen en ellos, dado que al indagar en ese pasado, estaríamos en unos estadios de percepción, en los que tales hechos son percibidos en forma altamente emotiva y subjetiva. Es lo que llama Verdad Sentida. Una verdad asumida por el sujeto que ha podido dañarlo, aunque dicha Verdad Sentida, puede y debe ser transformada en hechos reales.

El proceso terapéutico se produce precisamente al sacar a la luz de la conciencia tales hechos y finalmente ser comprendidos.

 

Consideraciones:

No obstante, a pesar de que lo expuesto anteriormente es la base de anatheóresis, ésta dispone también de otras técnicas y herramientas con la que ayudar en el proceso terapéutico, dado que no siempre es posible, para el sujeto, rememorar los hechos claramente, ni comprender de inmediato el proceso que le llevó desde los impactos traumáticos a la disfunción en curso. Hay que tener en cuenta, que el sujeto adquiere el recuerdo de los impactos traumáticos, altamente transformados según la intensidad de la carga emotiva y de la percepción en los distintos estadios. Igualmente esos recuerdos, a lo largo de la vida del sujeto, también pueden ser alterados por múltiples condicionantes, sean sociales, culturales, religiosos, etc.

Finalmente es importante señalar, que la emoción inicial generadora de los impactos traumáticos es el miedo. Un miedo, que a lo largo del proceso ontogénico del sujeto, surge de la posibilidad a no ser, de la separación de la totalidad y de la conciencia global que originalmente es el sujeto. Básicamente, del paso de esa conciencia global a la formación de un yo singular, con una conciencia propia y separado de la totalidad. Ese miedo implica necesariamente una carencia afectiva que se desarrollará en mayor o menor medida como causa de los distintos impactos traumáticos.

Evidentemente el objetivo primario de anatheóresis es la liberación de cúmulos traumáticos que llevaron hacia las disfunciones psíquicas o físicas, pero el someterse a la terapia de anatheóresis, implica la liberación de los condicionamientos emocionales y por tanto de su dependencia. Surge una tendencia hacia el amor, pero no el amor egoísta dependiente del historial emocional oculto en el inconsciente, sino un amor tendente a la totalidad, que nos indica que no hay culpables, ni siquiera nosotros mismos. Sencillamente nos hace ser seres mas libres y mas difícilmente manipulables.

En realidad, anatheóresis es la explicación racional y científica de la formación del yo o cuerpo mental que nos gobierna, y si pudiéramos someternos a las suficientes sesiones, podríamos, en teoría, liberarnos de todos los miedos y por tanto transformar todas las carencia afectivas, dando lugar al ser primigenio que todos y cada uno de nosotros llevamos dentro. Un ser totalmente libre y con un sentimiento de totalidad al que, sin lugar a dudas, podemos llamar amor absoluto.

 

 

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Manuel Gago Avendaño Especialista por la BIU y monitor en Anatheóresis