Articulos

Artículo sobre “Alma Colibrí” publicado en la revista digital de la Aepperinatal

GestARTe Un espacio pensado para crear, enriquecer y emocionar. Un espacio donde mostrar una visión más personal, artística y creativa de la Psicología Perinatal mediante poemas, relatos, canciones, fotografías, dibujos, etc.

Este mes os traemos un relato, extraído de un cuento, regalo de nuestro compañero José Grau Reyes:

Alma colibrí

La increíble historia de Alma Sánchez nieta inicia en la pradera ancha de la finca de Ernesto Celso Martínez padre, el treinta y uno de octubre de mil novecientos sesenta y cinco. Avanza la tarde, regresa Alma Sánchez hija a su cabaña tras la jornada en el maizal cuando salió al paso Ernesto Celso hijo. Alma hija era una jornalera adolescente de cuerpo terminado y ojos color melocotón y Ernesto Celso hijo era el heredero de una de las mayores fortunas de Centroamérica. Ella subió al caballo porque Celso prometió llevarla a casa y le dio miedo negarse. Él cabalgó hasta el río y abuso de ella dos veces en la curva de abajo.

Entrevista para AepPerinatal sobre Enfermedades Raras

Publicado enUn@ de nosotr@s  Julio-Agosto, 2016

Un@ de nosotr@s Este mes dedicamos esta sección a conocer mejor a nuestro compañero José Grau Reyes. Esta entrevista cambia su formato habitual para sorprendernos y emocionarnos. Espero que disfrutéis de esta entrevista tan interesante y personal narrada en primera persona por el propio José.

 

Decidí estudiar Ciencias de la Actividad Física y postgrados en Psicopatología y Psiquiatría, Psicología Deportiva, Psicoterapia Psicoperceptiva, Nutrición, Acupuntura, Sofrología y algo más. La vida me ha hecho padre de una niña y tutor de una anciana, escritor, viajero, cooperante no gubernamental, director teatral, docente en universidad y educación secundaria “especial”, divulgador de técnicas de entrenamiento mental e investigador de técnicas psicoperceptivas. Me acerqué a la AepPerinatal en sus orígenes con la intención de seguir investigando y poder compartir los resultados de mi experiencia de décadas en el estudio del desarrollo de los diferentes estados de conciencia y sus aplicaciones terapéuticas y pedagógicas.

También Asclepios utilizaba los Estados Regresivos

Dice la leyenda, dice la historia, que Asclepios -dios sanador entre los griegos-, hijo de Apolo hiperbóreo, se aparecía en el santuario a los enfermos que hasta él, con fe, habían acudido; y dicen los mil y un testimonios que se recuerdan que Asclepios los curaba durante el sueño…

Este evocador relato bien podría ser uno de los muchos casos en que la antigüedad refleja la virtualidad de los templos habitados por dioses taumaturgos. Una realidad, ahora casi perdida. Pero lo que nos sorprende de este caso no es que Asclepios curara, sino que lo hiciera conforme a las técnicas que en la actualidad conocemos como "regresiones".

Dice la leyenda que Asclepios, hijo de Apolo y de la mortal Carónide, nació en Epidauros. Y nos muestra la Historia que allí, en Epidauros, al este del Peloponeso, a pocos kilómetros de la costa del Egeo, tuvo Asclepios, ya en el siglo VI a. C., el más importante de sus santuarios, donde se le veneraba como dios de la medicina.
De ese santuario, que era un amplio recinto con edificios destinados al culto y a la curación, hoy tan sólo queda en pie el teatro. Pero ese teatro basta para que podamos comprender hasta qué punto Epidauros fue importante.

Chavín de Huantar

Al norte de Perú, en la cuenca del río Marañón, entre el Pacífico y la Amazonia, en un altiplano de la sierra andina, se encuentran las ruinas de Chavín de Huantar. Sin lugar a dudas el más sorprendente vestigio de cultura antigua.


Fui a Chavín de la mano de dos amigos entrañables, Tito Ayza y Tiberio Petro-León, y gracias a ellos tuve acceso a corredores y recintos nunca abiertos a los curiosos y pocas veces a los estudiosos.


Antes de llegar a Chavín, tras abandonar la ruta asfaltada para entrar en el camino de montaña, la mirada se estremece contemplando la tenebrosidad de la Cordillera Negra, una opresiva sucesión de oscuros dientes de cadena montañosa que parecen aplastarse bajo su propio peso y que, sorprendentemente, se suceden uno tras otro casi paralelamente a la llamada Cordillera Blanca, la sierra andina nevada, airosa, con su luminoso Huascarán, uno de los picos más altos del mundo.

El paisaje del mítico mundo de los callejones de Huaylas y Conchucos es el lugar donde, según la leyenda, vivieron los huaris, gigantes que, tras el Diluvio extendieron su elevada cultura por toda la Tierra. Pero luego -sigue la leyenda- los huaris se unieron a las hijas de los terrestres y degeneraron hasta acabar en simples humanos o también en animales y plantas.

Los Aucas ¿Salvajes o Místicos?

En 1978 conviví por primera vez con los aucas. Gracias a Quento, hijo de madre auca, fui aceptado por una tribu de esa etnia. Soy una de las pocas personas que ha conseguido acercarse a ellos sin morir.

Loa aucas tienen su hábitat en la Amazonia Oriental de El Ecuador y su forma de vida corresponde al Paleolítico. Algunas de sus tribus, como aquella con la que conviví solo sabe del hombre blanco que es un intruso que va a secuestrarles -para recluirles en zonas lejanas- o a asesinarles. De ahí que nos aniquilen en cuanto entramos en su territorio.

Adicciones Emotivas y Vida Intrauterina

 alt=

(Perspectivas en la Técnica de Intervención Anatheóresis)

El tema de las dependencias afectivas no ha sido suficientemente tratado desde la Psicología tanto como otras adicciones. Y sin embargo, un gran porcentaje de pacientes acuden a consulta por dificultades derivadas de una adicción afectiva extrema e incontrolable, la cual les impide establecer relaciones amorosas adecuadas. El exceso de afecto convertido en dependencia puede resultar tan impactante en nuestra vida como la falta de amor o el abandono.

Las dependencias se ponen de manifiesto en el escenario de las relaciones humanas, sobre todo si son afectivas, sean estas paterno filiales, fraternas, de amistad o de pareja, y es en este último ámbito donde más impera esta orientación patológica llegando a grados muy intensos de dependencia.

El que lo padece “se cuelga” en el Otro hallando en él su sentido y razón de ser; así cuando se deposita nuestra felicidad en el Otro soltamos automáticamente las riendas de nuestra vida, perdiendo nuestro propio espacio y dándole al Otro poder sobre nuestra vida. Así se comienza a mendigar atención, afecto... y aparece el sufrimiento al descubrir por nosotros mismos que nadie te puede dar lo que tú mismo no te das.

El Oráculo de Delfos

Delfos fue el más famoso de cuantos oráculos han existido. Consagrado primero a la serpiente Pitón y luego a Apolo, a él acudieron reyes y poderosos. Delfos fue, en definitiva, uno de los más importantes centros de religiosidad del mundo antiguo.

Afirma la leyenda que Zeus cogió dos águilas y situó cada una de ellas en uno de los extremos del mundo. Después les dio la orden de encontrarse a medio camino. Se trataba de conocer cuál era el centro de nuestro mundo, el ónfalos (ombligo) de la Tierra. Y las dos águilas se encontraron al pie del monte Parnaso, y en ese lugar especialmente sagrado fue erigido el Oráculo de Delfos. Un lugar que, con ser considerado el ombligo del mundo, es hoy, no obstante, sumamente accesible puesto que se encuentra a poco más de 150 kilómetros de Atenas. Y, además, esos pocos kilómetros son fáciles de recorrer porque transcurren por una amplia autopista. Asimismo, a Delfos se puede acceder por mar, utilizando las dos líneas de transbordadores que cruzan el golfo de Itea.

La Nueva Humanidad

De forma generalizada la Humanidad presiente hoy que algo se está moviendo en el centro mismo de su conciencia. Es sólo un leve cosquilleo, algo que es anhelo al tiempo que nos inquieta. Pero es sólo eso, un leve cosquilleo de semilla germinada.


¿Y cuál será el fruto? ¿Cómo conocer el rostro de la nueva Humanidad? ¿Cómo conocerlo si la semilla cree muerte lo que es surgir como árbol?
Tenemos, sí, un nombre para ese nuevo estado. Le hemos dado el nombre de Conciencia Planetaria. Pero ya se sabe que los nombres son sólo mapas y folletos. Y nadie puede conocer Australia mirando un mapa, ni nadie puede conducir un coche real teniendo tan sólo el folleto que lo describe.

Anatheóresis, perspectivas

Anatheóresis es una psicoterapia perceptiva, transpersonal, y que emplea métodos regresivos en su terapéutica. Fue creada hace más de treinta años por Joaquín Grau Martínez (Tarragona, 1928).

La denominó así, para diferenciarla de otras técnicas hipnóticas regresivas, ya que es todo un cuerpo doctrinal basado en la experiencia clínica y en postulados científicos, no en lucubraciones, y no incluye creencias ni doctrinas metafísicas.

Según su creador, el término Anatheóresis significa "mirar hacia atrás contemplando el pasado y exhumarlo, traerlo al presente, comprendiendo".

La mayor parte de su teoría y práctica está plasmada en su libro ''Tratado teórico-práctico de anatheóresis. Las claves de la enfermedad'' (Grau, 1996).

Meditación, nuestra medicación

Entrevista a Miguel Gámez . Profesor de Yoga Kundalini,colaborador de grau-anatheóresis y Artist  Trainer. 

Miguel. A grandes rasgos ¿Porqué meditar?

Vivimos un tiempo donde la enfermedad psicosomática y los desequilibrios crónicos afectan nuestra salud de manera devastadora. Muchas personas se acercan a la meditación y otras técnicas milenarias cuya efectividad en el tratamiento de los desordenes multifuncionales está perfectamente contrastada.

Ya en la prehistoria la tribu, reunida ante una hoguera, se quedaba fascinada con el poder magnético del fuego. Ese silencio que se instalaba en estos seres y la atención vacua en las llamas, profesaba un clima de veneración a algo sagrado. Sin saberlo, ellos ya se acercaban , mediante el silencio, a la introspección; uno de los pasos más importantes en el proceso meditativo o cualquier proceso de dasarrollo personal.

No somos tan inteligentes

"Después dijo Dios: hagamos al hombre a nuestra imagen, según nuestra propia semejanza. Domine sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo, sobre los ganados, sobre las fieras campestres y sobre los reptiles de la tierra."


Y el génesis bíblico no es muy distinto al génesis de otras grandes religiones. O sea, que el hombre no sólo es el pináculo de la Creación, hecho a imagen y semejanza de Dios, sino que también tiene poder sobre todo lo creado.

Una Transfusión de Sonido

Ocurrió en Haití. Fue después de haber vivido la estremecida experiencia de un auténtico vudú. Después de haber visto a los loa (espíritus) cabalgar y descabalgar a las hunsi (médiums). Después de haber enfebrecido, tenso y dolorido, en el aire magnetizado de una noche de vibrante percusión. Después de haber visto a las hunsi tendidas, con los cuerpos hechos arco y flecha que se tensa y se dispara.

Después de haber comprobado que el sonido y el misterio llenaba de gozo y baba sus labios entreabiertos, de bocas jadeantes. Fue después cuando comprendí que el misterio y el sonido, el arcano de los ritmos y de la vibración, eran los peldaños de la vida. Ritmos telúricos, biorritmos, ritmos cerebrales... Todo música, todo ruido, todo resonancia y diapasón. Melodía y vida, ruido y muerte, entropía y neguentropía, los dos polos del arco que hace posible que tengamos un corazón que golpea. El big bang de nuestra propia creación.

Los "Niños Santos" que curan

Gordon Wasson llegó a la Sierra Mazateca en 1953. Gordon Wasson, banquero y micólogo, buscaba el hongo sagrado de las antiguas culturas precolombinas. Fue un duro peregrinaje. El culto al hongo era un rito sagrado y secreto. Pero, al fin, Gordon Wasson fue aceptado. Y pudo asistir al más secreto y sorprendente de los ritos. Pero no pudo tomar el hongo. La "carne y sangre de Dios" le estaba entonces vedada a un hombre blanco. Sólo tiempo después, cuando Gordon Wasson conoció a María Sabina, le fue dado iniciarse en el rito del hongo, en el rito de los "niños santos".

Hoy, gracias a María Sabina, suma sacerdotisa del hongo mazateco, que no dudó en entregarlo a quienes buscaban a Dios, el hongo, sintetizado, ha pasado a nuestra farmacopea. Y todos los años, decenas de hombres blancos ascienden a la agreste Sierra Madre Oriental para vivir una experiencia que cambió las vidas de George Harrison, Paul McCartney, Bob Dylan y, entre otros, también a Aldous Huxley.

¿Padecemos enfermedades, miedos y fobias cuya causa está en vidas anteriores?

Está sumamente extendida la creencia de que casi todas -por no decir todas- las enfermedades que padecemos, especialmente las consideradas de origen psíquico, tienen su causa en hechos acaecidos en nuestras vidas anteriores.


Esto se debe a que en estado regresivo -casi siempre bajo hipnosis profunda- los pacientes, a requerimiento del terapeuta e inducidos por éste, narran historias que sitúan en vidas pasadas. Y así, se da por hecho, por un lado, que la reencarnación con su correspondiente karma es algo evidente; en segundo lugar, que toda terapia regresiva tiene que ser básicamente reencarnacionista; en tercer lugar, poco menos que toda enfermedad es causa de un hecho ocurrido en una vida pasada; en cuarto, que encontrada esa causa acaecida en una vida anterior, el enfermo ha resuelto su dolencia; y en quinto y último lugar, para no seguir alargando esta enumeración, que esa causa es tan fácil de encontrar en estado regresivo que bastan una o dos sesiones para lograrlo.

Umbanda para una enferma de "Perplejidad"

Si va usted a Río de Janeiro, difícilmente dejará de visitar la montaña del Corcovado, en cuya cumbre, a 710 metros de altura se encuentra la imagen pétrea de Cristo Redentor, cuyos brazos, generosamente abiertos, parecen querer abrazar, de un extremo a otro, toda la ciudad.

Y usted admirará ese inmenso Cristo de 38 metros de alto, que, con su monumentalidad muestra a toda mirada la fe crística de un país que se enorgullece de ser la mayor nación católica del mundo.
Pues bien, si usted, al volver a su país, hace el elogio de ese Cristo Redentor y de la fe católica de la nación que lo ha erigido, se estará engañando y estará engañando a su interlocutor, porque en la cima del Corcovado no está Cristo, sino Oxalá.

La importancia terapéutica del sentido ecológico de la vida

Una vez más voy a referirme a los aucas, esa etnia amazónica cuya cultura pertenece al paleolítico. He escrito pertenece cuando debería decir pertenecía puesto que nuestra cultura llamada civilizada ha acabado casi totalmente con ellos. Para más datos en torno a sus costumbres y a las experiencias que viví en el tiempo que conviví con ellos véase mi libro Mi vida con los Aucas.

La comunicación auca-selva es de un perfecto equilibrio ecológico. Hasta el punto de que los aucas nunca cazan una pieza, una sola pieza más de las que necesitan para alimentarse unos días. Entienden que la selva les da los animales que necesitan. Pero ni uno más. Y si cazan por encima de sus necesidades creen que están matando animales que la selva no les ha dado, que no estaban destinados a ellos. Si eso ocurre, los aucas saben que la selva les castigará. Y, en efecto, así es, porque el castigo, el terrible castigo, sería la rápida extinción de la caza.

Jugar como un Auca

Normalmente la vida de los aucas, de esos llamados salvajes con los que conviví en la Amazonía ecuatoriana, es una juerga constante. Desde que amanece hasta que anochece no dejan de jugar, parlotear, reír. Y no hay novedad que, aun siendo aparentemente una desdicha, no provoque la hilaridad.

A Boca, por ejemplo, se le ha vertido la olla en la que preparaba el curare; pues bien, nos lo cuenta una y otra vez entre risotadas, imitando con las manos, con los pies, con el cuerpo, como se le ha vertido la olla. Y todos ríen. Todos parecen enormemente felices, a pesar de que al desdichado de Boca se le ha vertido el curare, lo que le supondrá otro medio día para elaborarlo de nuevo. No importa, la vida es alegre y no hay penas en los ojos de los aucas. Así que chapoteamos en el río, compartimos el pésimo desayuno que ellos saborean, luchamos como cachorros de perro con ellos y sus crías, pateamos la pelota que hemos llevado a la selva, salimos a cazar...